Rótulos luminosos, Dimensiones variables.
"Los Reflejos" son representaciones de rótulos luminosos. Las llamé como eso, ya que se deforman ligeramente, un poco como cuando se ve una forma en un charco de agua, pero aquí, esta percepción es fija, solidificada. Creé una distorsión entre el objeto y su representación, para intentar evidenciar la dualidad del sueño y del real. Para eso, utilizo formas centralitas: la cruz de farmacia, la zanahoria para el tabaco o los catalejos para el óptico. Son señales familiares, que todo el mundo conoce y que permiten incluir que se trata de un mensaje sobre el mundo material de hoy. Lo que me interesa, es la deformación de la señal luminosa y la forma en que éste implica su apoyo (y viceversa). El sentido de lectura de los signos se invierte, en espejo, eso implica dificultades de lectura para el texto y refuerza el aspecto imagen del objeto y las palabras. Esta clase de deformaciones textuales había hecho su aparición a las golas de los museos en los años sesenta con las ultracartas de Raymond Hains. En este trabajo, las cartas se deformaban pero sin el efecto de espejo. En realidad, "los Reflejos" hacen referencia a una obra de Bernard Bazile, "los Signos", presentado a la bienal de Lyon en 1991. para esta exposición, Bazile había hecho realizar signos comercial luego las habían colgado sobre las golas del lugar. Este gesto, radical, revelaba la función comercial de este tipo de manifestación artística. Tras preservar el aspecto "Ready Made" de los signos, Bazile volvía a invertir también cada señal de calidades simbólicas y antropológicas susceptibles de servir su trabajo. Con "los reflejos", utilizo, si se quiere, los mismos elementos pero les doy otra orientación, una orientación menos realista y menos simbólica. Sobre las paredes de un museo o sobre los de la ciudad, "qles reflejos" guardan su irreductibilidad, su particularidad, pueden sobrevivir fuera del contexto artístico. Por eso, tienen a menudo una acción modificadora y poética sobre la lingüística de las fachadas que los albergan. En efecto, incorporar símbolos comerciales en el código visual de un edificio que no implica es una manera onírica (sino cruel) de comentar nuestro uso del espacio urbano.
Franck Scurti.
Fuente: http://www.franckscurti.net/index.php
No comments:
Post a Comment